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Soy experta en empezar y terminar. Este año, sin embargo, me pide continuidad. Continuidad que con marchas forzadas se ahoga. Me demanda más bien caminar con ciclicidad para lograr la constancia y el bienestar.

Bienestar por encima de expectativas y productividad. Porque aunque el status quo me quiere seguir haciendo creer que mi valor depende de mi productividad, yo ya experimenté lo que es priorizar mi sueño, mi comunidad y mi creatividad. Cuando duermo, mi cuerpo sana y mi intuición habla. Mis relaciones personales nutren mi fuerza interior. Y mi capacidad de creación da sentido a mi existencia y expande los dones que Dios me dio.

Este año no me corresponde satisfacer expectativas. Me corresponde ser testigo de mi evolución cuando elijo mostrarme. Mostrarme libre y humana. Sensible, inteligente, intuitiva y cíclica.

Alguna vez, creí que para sobrevivir necesitaba silenciar mi voz interior y confiar en las flechas que me llevaron al agotamiento y a preguntarme con desesperación ¿quién soy?. Hoy me observo sin la necesidad de definirme. Menstruo con calma y camino con una ciclicidad que aprendí a habitar cuando dejé de creer que mi cuerpo estaba mal.

Empieza el año y con ello un montón de pendientes y metas que alcanzar… pero si pudieras dar un paso atrás para elegir realmente cómo quieres caminar, ¿qué elegirías?

Hasta el próximo viernes,

Carla.

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