Vi una serie que me encantó, Begüinas. Todavía no puedo creer cómo ninguna clase de historia nos habló de ellas. Empezaron alrededor del año 1300 después de Cristo. Su auge fue en el año 1500 aproximadamente.
Eran mujeres que querían libertad y autonomía. No querían someterse a ser gobernadas por la jerarquía de la iglesia ni por la sociedad. Así que no entraban a órdenes religiosas ni se casaban como única vía. Formaron comunidades de mujeres libres. Convirtieron sus casas en hospitales en las que recibían a todas las personas que lo necesitaban, especialmente a mujeres maltratadas y niños enfermos. Se ganaban su propio sustento trabajando, por ejemplo, la lana. Lo más importante, vivían su espiritualidad directa con Dios. No necesitaban intermediarios.
Eran libres y autónomas. Su conocimiento y su espiritualidad eran mucho más avanzadas que su tiempo. Fueron vistas como amenaza. La iglesia las llamó brujas, hechiceras y herejes. Las mujeres que habían aceptado ser sometidas a la autoridad de la sociedad en la que vivían, no toleraban su libertad. Y los hombres las llamaron locas, irracionales, hechiceras y peligrosas. Eran mujeres libres, sabias y autónomas. La Santa Inquisición las condenó a la hoguera. Pocas sobrevivieron. De algunas se conservan escritos.
Marguerite Porete, Begüina, escribió entre el año 1290 y 1305 su libro <<El espejo de las almas simples>> Lo escribió en su lengua natal y se dedicó a leerlo en voz alta en las comunidades. Aquello fue valentía porque en aquel tiempo estaba prohibido escribir en cualquier lengua o dialecto que no fuera latín, y también estaba prohibido tener una relación directa con Dios. Solo los sacerdotes podían establecer un vínculo con Dios. Marguerite Porete, fue condenada a la hoguera en el año 1310 en París.
Ser una mujer libre, una mujer que sabe, era motivo para terminar en la hoguera.
Saber,
sentir,
desear,
pensar,
disfrutar,
bailar,
todos eran motivos para terminar en la hoguera.
La película me hizo reflexionar sobre nuestra época actual. Percibo una sociedad a la que no le importa nada más que las apariencias y la acumulación de capital. Cueste lo que cueste. Las comunidades están fragmentadas e individualizadas y la forma de vivir homogeneizada. La profundidad está arrebatada y la libertad relegada ante el entretenimiento y el miedo. ¿Qué época estamos viviendo más allá de lo que vemos? En retrospectiva, ¿cómo se verá esta etapa de la historia?
Llevamos en la sangre la historia de nuestras ancestras. Historias que llevan dolor e impotencia, pero también alegría, valentía y libertad. Ellas que defendieron su alegría y no negociaron su libertad. Quemaron sus libros, pero ellas grabaron su historia en nuestra sangre. Grabaron su dicha, sus rezos, su ciclo y su sabiduría. Somos sus hijas.
No es solo un recuerdo, es la historia que llevamos dentro.
¿Qué hacemos con eso?
Bienvenida a mi blog.
Hasta el próximo jueves,
Carla.

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